En un caso histórico, un tribunal indonesio en la regencia de Kulon Progo de Yogyakarta condenó a un comerciante de carne de perro a una pena de cárcel de 10 meses y le ordenó pagar una multa de 150 millones de rupias (10.000 dólares).

El hombre de 48 años fue acusado de infringir las leyes de crueldad animal por transportar a 78 perros dentro de sacos colocados en la parte trasera de su camioneta. Diez de los perros murieron debido a la falta de comida y agua, y seis murieron más tarde.

Edy Sameaputty, portavoz del tribunal de distrito de Kulon Progo, dijo a la AFP: “Este es el primer enjuiciamiento por un caso de este tipo.”

Según Dog Meat Free Indonesia  (una organización paraguas compuesta por varios grupos nacionales e internacionales de protección animal), el 7% de la población indonesia consume carne de perro de vez en cuando, pero el comercio amenaza la salud y la seguridad de todo el país (ya que muchos tienen rabia). Esta condena servirá como elemento disuasorio para los comerciantes que optaron por operar en este comercio ilegal.

Cada año, millones de perros se transportan brutalmente a través de Indonesia para abastecer la demanda de carne de perro. Muchos son mascotas familiares robadas y perros traficados ilegalmente recogidos de las calles y comunidades rurales. La carne de perro también se consume en otros países, como China, Vietnam, Nigeria e incluso Suiza (En el 2012, el periódico suizo Tages-Anzeiger informó que algunos agricultores en áreas rurales comen perros habitualmente, y esto no es ilegal siempre y cuando los granjeros sacrifiquen a los perros para consumo personal).

En la ciudad javanesa de Surakarta, se sacrifican más de 13.000 perros cada mes. Para el mundo occidental, esto puede parecer un número muy alto, pero no olvidemos que Occidente mata a un número mucho mayor de cerdos, la carne de los cuales está aumentando en popularidad. Una investigación de la Universidad de Emory ha encontrado que los cerdos pueden ser más inteligentes que los perros y los chimpancés. Sufrirán tanto como los perros indonesios cuando se mantienen en jaulas y condiciones de hacinamiento de por vida, y luego mueren brutalmente después de ser asfixiados por el gas (un método de sacrificio común en Occidente).

Tanto los cerdos como los perros merecen un mundo vegano donde no se les matará por comida.