El Congreso de España ha rechazado las propuestas de prohibir ciertos términos como «queso» o «hamburguesa» en las etiquetas de los productosde origen vegetal, que el partido de extrema derecha Vox  presentó después de que la UE las rechazara este año.

Legislación de la UE ya prohíbe el uso de algunos términos,  incluyendo «leche»  o  «queso», para  alternativas vegetales de productos lácteos, pero el año pasado la Enmienda 171 buscó endurecer aún más las reglas para ir más allá de los lácteos e incluir términos como  «hamburguesa» o «salchicha». Sin embargo, en mayo del 2021, esta enmienda fue rechazada por el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo y la Comisión Europea.

Descontenta con esta decisión, Magdalena Nevado, diputada del partido de extrema derecha Vox, propuso prohibir estos términos en España argumentando que los productos de origen vegetal no pueden presentarse como sustitutos equivalentes. La Comisión Española de Agricultura, Pesca y Alimentación del Congreso de los Diputados ahora ha rechazado su propuesta (con 15 votos a favor y 20 en contra). 

Un estudio realizado por Proveg ha demostrado que el 93% de los consumidores diferencian perfectamente un producto de origen vegetal de uno animal, y nueve de cada diez afirmaron no saber qué comprarían si se usaran términos como «disco vegetal» en lugar de «hamburguesa vegetariana».

Verónica Larco, responsable de comunicación de ProVeg España, ha señalado: “Una vez más, queda claro que no se puede poner límites a un sector que crece por demanda explícita de los/as consumidores/as, los/as cuales está comprobado que entienden perfectamente qué están comprando y por qué lo hacen (medio ambiente, salud, ética, etc.)”. 

Bernat Ananos Martínez, cofundador de la start-up catalana de origen vegetal Heura Foods, dijo a Plant Based News: “Si los políticos realmente quieren empoderar a los clientes, trabajemos en un sistema de puntuación ecológica en todos los productos donde se pueda ver claramente el impacto ambiental. Deberían dejar de proteger a las industrias dañinas y, en su lugar, centrarse en las organizaciones ambientales”.

Al final, para los veganos, no importa mucho qué términos se usen porque leemos las etiquetas en detalle para averiguar qué ingredientes contienen. Además, en el futuro mundo vegano, los términos que todavía usamos que están vinculados a la agricultura animal y el carnismo  probablemente ya no se usarán. Pero esta prohibición no se trataba realmente de los nombres, sino de tratar de detener el aumento de las alternativas veganas a la comida cruel hecha con animales. Un intento inútil de detener la revolución vegana.