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Los Países Bajos se han convertido en uno de los primeros países que ha resuelto su problema de perros callejeros. Parece que casi todos los perros del país han sido realojados y ahora son compañeros de humanos. Apenas queda ningún perro callejero.  

Un perro callejero es un perro que deambula libremente (con o sin dueño), un perro de la comunidad, o un perro salvaje (que ya no es cuidado por nadie y sobrevive por su cuenta). Según la Organización Mundial de la Salud, hay alrededor de 200 millones de perros callejeros en todo el mundo, y muchos países tienen un número considerable, lo que es un grave problema de bienestar animal. Estudios han encontrado una  correlación entre la prosperidad del país y el número de perros callejeros.

Los Países Bajos solían ser uno de ellos. Debido a que tener un perro era un signo de estatus social, durante el siglo XIX había una gran población de perros en el país. Sin embargo, un brote de rabia causó un miedo generalizado y muchas personas abandonaron a sus “mascotas” (una respuesta clásica cuando la gente trata a los animales como “mascotas” que poseen, en lugar de compañeros con los que comparten su vida). Más tarde, el gobierno holandés creó un impuesto para la posesión de perros en un intento de regular el número de perros callejeros, pero tuvo el efecto de más abandonos ya que muchas personas no podían pagarlo.

El problema finalmente se resolvió con dos tácticas: en primer lugar, el programa CNVR (Recolectar, Esterilizar, Vacunar, y Devolver), que es un programa de esterilización financiado por el gobierno. En segundo lugar, muchos municipios aumentaron los impuestos para los perros comprados en tiendas para incentivar a la gente a adoptar perros sin hogar en refugios. Parece que, con el tiempo, estas tácticas funcionaron. Y hoy, aproximadamente uno de cada cinco holandeses comparte su vida con un perro, después de sacar a un millón de ellos de las calles. Ahora, unos 1,5 millones de perros de compañía viven en hogares en los Países Bajos.

He estado en los Países Bajos varias veces, y puedo decir que nunca he visto ningún país que trate a los perros como lo hacen los holandeses. Casi todas las tiendas permiten la entrada de perros, y en su interior a menudo se ven receptáculos con agua para sus clientes caninos. Los trenes permiten perros si también pagan su boleto (¡hay boletos más baratos para perros!). Los parques de ciudades están llenos de manadas de perros amigos que se reúnen todos los días mientras sus compañeros humanos se aseguran de que mantengan frescas estas relaciones caninas. Por lo tanto, no me sorprende que los Países Bajos se haya convertido en uno de los primeros países en resolver el problema de perros callejeros, sin utilizar ningún método letal.