Mucha gente piensa que los peces son tontos y no sienten. Pero diversos estudios están desmontando ese mito.  

Los peces pueden tener excelente memoria. Esto se ha demostrado en carpas, peces del paraíso, brages, peces dorados, salmones rojos, gardíes, truchas y toda la familia de góbidos, por dar algunos ejemplos. 

Muchos peces usan herramientas, una habilidad que se creía únicamente humana hasta los años 60’. Dado que no tienen manos, para hacerlo tienen que ser muy ingeniosos. Los peces arqueros usan chorros de agua para cazar insectos de los árboles. Las rayas de río crean corrientes de agua con sus aletas para alcanzar alimento. Otros ejemplos se pueden encontrar en los peces damisela, en el bacalao atlántico y varias especies de lábridos. 

¡Hay peces que construyen! Lo hacen por medio de excavaciones, amontonamientos y adosado. Las madrigueras que construyen los saltafangos, los peces banda roja, peces mandíbula, y los peces globo, entre otros, pueden ser sumamente complejas. Algunas tienen túneles y cámaras internas. El pez globo japonés se toma toda una semana para construir un montículo de arena similar a un mandala muy preciso que puede llegar a tener hasta 20 veces su tamaño de diámetro. 

El engaño también es una habilidad con la que muchos peces cuentan. Algunos incluso llegan a fingir su muerte, entre otros mecanismos de distracción. Además muchos esconden comida y tienen que ser muy hábiles al hacerlo para que nadie los vea y les quite su alimento. Esto implica que también pueden planificar a futuro. 

Muchos peces trabajan cooperativamente tanto con miembros de su propia especie como con otras especies. Algunos lo hacen para engañar depredadores, otros para cazar. También existen pequeños peces que se encargan de limpiar la piel y/o los dientes de animales más grandes, como tiburones e incluso de delfines, ballenas o tortugas. 

Diiversos estudios han mostrado que, además de ser conscientes, los peces son sintientes. Por lo que pueden sentir dolor, tristeza, placer y otras emociones.

Sin embargo, mueren tantos peces para consumo humano que no se pueden contar como individuos sino en toneladas. Cada año, en el mundo se consumen alrededor de 180 millones de toneladas de peces, algunos capturados en estado salvaje y otros criados en piscifactorías. Además, un incalculable número de peces vive en cautiverio en pequeños acuarios, como si fuesen objetos para exponer en vitrinas. 

Es hora de reconocer a los peces como nuestro prójimo y respetar su vida, su libertad y su autonomía. Da el paso, ¡hazte veganx!

Matilde Nuñez del Prado Alanes is from La Paz, Bolivia. She made her thesis in Sociology on cockfighting, as a result of an undercover investigation in the field for 4 years, and she is currently pursuing a Master’s Degree in Critical Theory. Her topics of interest are the relationships between humans and other sentient animals from the perspective of Critical Animal Studies, the socio-ecological issues, and the intersectionality between different forms of oppression, domination and exploitation.