El especismo es un conjunto de prácticas basadas en la idea de que algunas especies de animales son moralmente más releventes que otras y merecen más derechos. Al igual que otras formas de discrimación, esta idea se traduce en la dominación y explotación de individuos que son considerados inferiores o menos merecedores de consideración simplemente por pertenecer a un grupo, en este caso, a una especie. 

El término fue acuñado por el psicólogo inglés Richard Ryder, quien lo utilizó por primera vez en un documento privado para la universidad de Oxford y la hizo pública en 1971, en un artículo sobre experimentación en animales en el libro Animals, Men and Morals: An Inquiry into the Maltreatment of Non-humans.

Posteriormente, el término fue popularizado por el australiano Peter Singer, filósofo y profesor de bioética, quien lo utilizo en su famoso libro Animal Liberation publicado en 1975. Allí, Singer define especismo como “un prejuicio o sesgo a favor de los intereses de los miembros de la propia especie y en contra de los de los miembros de otras especies”. 

Aunque en muchos casos no se ejerce de manera consciente, el especismo está ampliamente extendido en prácticas cotidianas. El hecho de que billones de animales terrestres y miles de toneladas de animales marinos sean asesinados cada año para ser consumidos por humanos que tienen acesso a una gran variedad de alimentos de origen vegetal, hongos, algas y demás, y no tienen la necesidad de consumir animales para satisfacer sus necesidades nutricionales, es un ejemplo de ello. Otro ejemplo está en los experimentos psicológicos y el testeo de productos farmacéuticos, cosméticos, cigarros, insumos de limpieza y otros, que se practican en animales no humanos justamente porque son tan crueles e invasivos que no están permitidos en humanos. 

Así, aunque en muchos casos no se ejerce de manera consciente, consumir productos de origen animal o testeados en animales, así como asistir a eventos de entretenimiento con animales o cualquier otra forma de consumo que implique la explotación de animales es especismo. 

La especie más privilegiada en un mundo especista es la que lo ejerce, es decir el ser humano. Sin embargo, el especismo también implica el favorecimiento de algunas especies de animales no humanos respecto a otras. En cualquier caso, el especismo se sostiene en razones arbitrarias.

Por ejemplo, en Occidente se suele considerar una aberración que se consuma carne de perro en algunos países asiáticos, pero la explotación y consumo masivos de vacas, cerdas, gallinas, peces y cabras, entre otros, se considera justificable, pese a que todas las especies mencionadas comparten características básicas como la capacidad de sentir dolor, miedo, tristeza, alegría, placer y otras emociones tanto positivas como negativas, así como conciencia y un sistema nervioso complejo. Asímismo, muchxs suelen preocuparse por el peligro de extinción de animales llamativos y estéticamente admirados como los osos panda, las ballenas, los elefantes o los jaguares, pero no por la extinción masiva de insectos y anfibios, por dar algunos ejemplos. 

Sentir mayor empatía por una especie por el simple hecho de que es más cercana a uno mismo o por motivos estéticos, es especismo. 

Aunque el especismo está culturalmente naturalizado, se trata de una construcción social, lo que quiere decir que es susceptible de cambio. Como ha sucedido históricamente con otras formas de discriminación, la conciencia de la injusticia que implica el especismo puede llevar a un cambio de percepción y prácticas. Al estar tan arraigado, dejarlo de lado no es algo inmediato, pero podemos dar pasos hacia la eliminación del especismo con las decisiones que tomamos día a día. 

Dejando de consumir carne, leche y huevos y otros productos de origen animal, optando por productos no testados en animales, dejando de asistir a actividades de entretenimiento con animales y posicionándonos en contra de la explotación de cualquier animal, sin importar su especie, contribuimos al cambio social. 

Contra la discriminación, contra la injusticia, contra el especismo, hazte vegan.

Matilde Nuñez del Prado Alanes is from La Paz, Bolivia. She made her thesis in Sociology on cockfighting, as a result of an undercover investigation in the field for 4 years, and she is currently pursuing a Master’s Degree in Critical Theory. Her topics of interest are the relationships between humans and other sentient animals from the perspective of Critical Animal Studies, the socio-ecological issues, and the intersectionality between different forms of oppression, domination and exploitation.