Los primates criados en el último centro de vivisección de Argentina ubicado en el barrio de Saavedra de Buenos Aires, que dejó de funcionar en 2021, aun siguen en el centro ya que no se los ha trasladado a santuarios, como animalistas han exigido. Estos monos son de dos especies, 66 capuchinos de la especie Cebus apella y 8 macacos de la especie Macaca fascicularis, y aún están viviendo en pequeñas jaulas con luz artificial en un subsuelo de un edificio del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic). 

Ese centro fue inaugurado el 10 de marzo de 1983, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), como parte del Centro de Investigaciones en Reproducción Humana y Experimental (Cirhe).

Teresa Manzur, hoy a cargo de lo que queda del centro, dijo al periódico La Nación, “Los últimos trabajos de experimentación se realizaron en 2021. A partir de entonces, no se hizo más nada con ellos”. Al preguntarle acerca del motivo por el que el traslado no se ha realizado, Manzur, dijo, “Lo estamos organizando, pero tenemos mucho miedo de que se mueran por la anestesia que deberíamos aplicarles para ser trasladados. Hay algunos muy viejitos y no conocen nada, todo los va a asustar. Además, nos retrasó la pandemia y los virus que empezaron a dar vueltas”.

El Proyecto Carayá es un santuario de primates en La Cumbre, Córdoba, especializado desde hace más de 30 años en la recepción de primates provenientes del mascotismo, del tráfico de fauna o de centros de investigación. Ahora ha pedido que se envíen estos monos a su santuario. 

Alejandra Juárez, directora de Proyecto Carayá, dijo, “Hace cinco años vinieron del Cemic hasta aquí con la intención de trasladarlos. Les ofrecí que los mandaran a todos. Sin embargo, el traslado nunca sucedió. Pero el año pasado consultaron al Conicet y ellos presentaron una propuesta formal para trasladar a todos aquellos que pudieran viajar…Hoy hay 32 ejemplares de más de 22 años y podrían vivir hasta los 25 aproximadamente. Nosotros mandamos una carta informando que aceptábamos a todos. Lo único que pedimos fueron los recintos y comida si nos hiciera falta…Contamos con espacio, profesionales, capacidad y ganas. Somos una organización sin fines de lucro, y es por ello que sería de gran ayuda para mejorar la calidad de vida de los primates que el Cemic se hiciera cargo de la construcción de los refugios. Y sería muy favorable que los machos vinieran con vasectomía y que pudieran colaborar con la comida el tiempo que fuera necesario, pero esto no es un condicionante para recibirlos.”

Jordi Casamitjana
“Originally from Catalonia, but resident in the UK for several decades, Jordi is a vegan zoologist and author, who has been involved in different aspects of animal protection for many years. In addition to scientific research, he has worked mostly as an undercover investigator, animal welfare consultant, and animal protection campaigner. He has been an ethical vegan since 2002, and in 2020 he secured the legal protection of all ethical vegans in Great Britain from discrimination in a landmark employment tribunal case that was discussed all over the world. He is also the author of the book, ‘Ethical Vegan: a personal and political journey to change the world’.