El 5 de febrero del 2024, el zoo de Barcelona, en la capital de Cataluña, informó de la muerte del gorila Xebo, que formaba parte de un programa de reproducción en cautiverio de especies en peligro de extinción que esta fallando ya que ninguno de sus descendientes se ha reintroducido en la naturaleza. En otro ejemplo de falta de trasparencia, el zoo no ha informado de la causa concreta de su muerte.

Xebo, que nació en el zoo de Rotterdam en 1985, murió a la edad de 39 años, después de llegar a Barcelona en 1996 en el marco del programa EEP (European Endangered Species Programme) de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). Él fue padre y abuelo, pero ninguno de sus descendientes ha sido reintroducido en la naturaleza, y simplemente siguen siendo explotados por la industria de zoos.  

Los programas EEP son otro ejemplo de iniciativas de conservación que han fallado, y son en realidad una excusa para pretender que los zoos contribuyen significativamente a la conservación de especies en peligro de extinción, ya que este es un requisito legal originario de la Unión Europea. Recientemente, la EAZA se ha visto obligada a publicar un posicionamiento respecto a los gorilas cautivos en el que reconoce que: “se necesitan soluciones adicionales para evitar una situación problemática en los próximos años, con demasiados machos adultos que no pueden convertirse en líderes de grupos, no pueden permanecer en un grupo de solteros y para quienes una larga vida solitaria es una preocupación de bienestar y no es deseable”.

Los gorilas en el zoo de Barcelona ya muestran evidencia clara de como sufren en cautiverio (durante toda su vida). Muestran comportamientos estereotipados como dar vueltas sobre sí mismos, arrancarse pelos a sí mismo o a otros, comerse el propio pelo arrancado (tricofagia), zonas del cuerpo con falta de pelo, tocarse repetitivamente ojos y nariz, comportamiento apático.

Según ZOOXXI, el zoo de Barcelona sigue sin cumplir con la ordenanza municipal aprobada en 2019 que dirige al zoo a detener la reproducción de animales que no estén destinados a reintroducirse en la naturaleza. 

“Originally from Catalonia, but resident in the UK for several decades, Jordi is a vegan zoologist and author, who has been involved in different aspects of animal protection for many years. In addition to scientific research, he has worked mostly as an undercover investigator, animal welfare consultant, and animal protection campaigner. He has been an ethical vegan since 2002, and in 2020 he secured the legal protection of all ethical vegans in Great Britain from discrimination in a landmark employment tribunal case that was discussed all over the world. He is also the author of the book, ‘Ethical Vegan: a personal and political journey to change the world’.